Por quien voy a votar…
En el curso de las campaña escuché y leí en numerosas ocasiones que votar por Quadri es votar por Elba Esther Gordillo, es, dicen, avalar la estructura partidista que financia a la familia de la líder sindicalista. Ahora, quienes han desacreditado cualquier intención de voto por Gabriel Quadri, omiten referenciar el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, el cual define la fórmula de financiamiento de cada partido en un 70% a partir de la última elección de diputados por mayoría relativa en el Congreso y no en la elección Presidencial y el 30% se asigna de forma igualitaria entre los partidos con representación en alguna de las Cámaras del Congreso de la Unión. (ver artículo 78 en http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/COFIPE.pdf).
Otros han pedido no otorgar un solo voto a Nueva Alianza por que conservaría el registro como partido político, sin embargo, las virtudes de la candidatura de Gabriel Quadri, su plataforma electoral y su desempeño en la campaña son más trascendentales. En México pocas veces reconocemos la importancia de sentar un precedente y la candidatura presenta dicha oportunidad: es una candidatura afín al perfil y a la carrera de Gabriel Quadri, un ciudadano con iniciativa y libre de un contexto burocrático, una candidatura con coherencia, virtud que pocas otras podrían declarar. Estoy consciente que mañana, la elección presidencial no favorecerá a Gabriel Quadri y por ello manifiesto que mi voto será en calidad de expresión y de validación de su visión y propuestas, que es el criterio más significativo al elegir por quien votar. México carece de candidaturas liberales en otros partidos y en caso de sobresalir en esta elección, su candidatura sentaría un importante precedente.
En contraste con Andrés Manuel López Obrador, su clara definición hacia el respeto y garantía a derechos de minorías, en contraste con Josefina Vázquez Mota, su clara definición referente a la privatización de PEMEX y en contraste con Enrique Peña Nieto, su clara definición en la importancia de una reforma educativa como lo evidenció en Tercer Grado. El rediseño institucional que ha propuesto en materia de regulación de hidrocarburos, así como privilegiar la competencia en diversos sectores brindarían un ambiente económico más próspero.
El cacicazgo de Elba Esther Gordillo no es exclusivo de Nueva Alianza, es síntoma de la actual estructura de incentivos que anida en los partidos políticos, incluso los demás partidos y coaliciones en esta elección han reciclado estos cacicazgos vía la lista plurinominal de candidatos a diputados y senadores. La alusión de no votar por un partido con la finalidad de inhibir el financiamiento a estructuras y/o actores indeseables en un partido político es una alusión atribuible a todo partido político y casi en cualquier país.
Mi voto para senador y diputado federal será por el Partido Revolucionario Institucional debido a que prefiero que Enrique Peña Nieto gobierne con una mayoría en el Congreso o en su defecto, a partir de una relación entre el ejecutivo y legislativo que figure un gobierno de coalición y desahogue el impasse que vive el gobierno federal. Mi voto a diputado local será por Federico Döring de Acción Nacional, debido a que preferiría un Jefe de Gobierno electo por el mismo partido con minoría real en la Asamblea Legislativa por primera vez en más de 9 años – además, Döring presenta experiencia representando el distrito XX local y XV federal. Mi voto a Jefe Delegacional será por Leticia Varela, a quien tuve la oportunidad de conocer y quien confío efectuará una administración que contrastará con la mediocridad e ineficiencia que ha calificado a la administración de Benito Juárez los últimos 6 años. Anularé mi voto a Jefe de Gobierno; ésta ha sido la peor campaña local que he presenciado debido a la carencia de propuestas y me sorprende la concesión de los medios a la candidatura de Miguel Ángel Mancera sin cuestionar el perfil de un Procurador que no reformó, incluso brindó continuidad a las prácticas que indignaron al país en Presunto Culpable – México presenta un grave déficit de justicia penal y el mejor ejemplo de ello es la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal.